Fue una figura clave en el fortalecimiento de la soberanía hondureña. Su administración destacó por su defensa de los derechos territoriales frente a potencias extranjeras.
Logró la recuperación de las Islas de la Bahía, fortaleciendo la soberanía nacional. Estabilizó políticamente el país en un momento de tensiones externas.
A pesar de sus logros diplomáticos, no logró implementar reformas significativas para abordar problemas internos como la desigualdad social.