Lideró en un período de transición política. Aunque intentó estabilizar el país, su mandato estuvo marcado por conflictos internos y dificultades económicas.
Promovió la reorganización administrativa del gobierno tras la separación de Honduras de la Federación Centroamericana.
Enfrentó resistencia política y militar de facciones opuestas, limitando los avances de su administración.