Asumió tras ganar las elecciones presidenciales de 2005. Su gobierno estuvo marcado por su giro hacia políticas de izquierda, generando divisiones dentro del Partido Liberal y protestas masivas tras su destitución.
Promovió políticas orientadas hacia el ALBA, implementó programas sociales para sectores desfavorecidos, y subsidió servicios básicos como energía y transporte.
Fue depuesto por un golpe de estado en 2009; su mandato generó tensiones políticas internas e internacionales debido a su cercanía con Venezuela y Cuba.