Llegó al poder tras un gobierno militar interino. Su administración es recordada como una de las más progresistas de Honduras, enfocada en reformas sociales y derechos humanos.
Implementó el Código de Trabajo de Honduras, fortaleció los derechos laborales y promovió la seguridad social en el país.
Fue derrocado en 1963 por un golpe militar liderado por Oswaldo López Arellano, dejando inconclusas muchas de sus reformas.